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OMAR TORRIJOS:  25 AÑOS DE SILENCIO

Omar Torrijos Herrera, nació en el seno de una familia numerosa de 11 hermanos, hijos de dos  educadores de origen colombiano. En una provincia de hombres y mujeres rebeldes con el más alto porcentaje de analfabetismo y desigualdad, Santiago de Veraguas, donde creció y bebió de “un hogar docente y decente” como él solía decir.

Educado en la “Escuela Normal” para maestros, dirigida por exiliados españoles, formó su personalidad contestataria que por razones económicas terminó de moldear becado en una academia militar,  mientras el resto de sus hermanos enriquecían la sociedad como escritores, artistas, educadores, políticos, diplomáticos y periodistas.

Rodeado de ésta influencia Omar Torrijos, terminó liderizando una revolución cívico-militar en 1968. Panamá, era una caricatura de país semi-colonial, con la presencia de 14 bases militares y una Zona del Canal de aproximadamente 3mil kilómetros cuadrados, con una Tratado a perpetuidad que ningún panameño firmaría, pero que el destino nos los había impuesto, a la siguiente generaciones, como una espada de Damocles.

Enfrentado a ésta realidad Omar Torrijos, inicia el proceso de construir el Estado Nacional moderno y la independencia nacional con la firma del Tratado Torrijos-Carter, que levantaría la última estaca colonial impuesta en la mitad de nuestro Istmo.

Para la aprobación del Tratado del Canal, que se firmó en Washington, el 7 de septiembre de 1977, Torrijos pudo muy bien acogerse a la práctica comúnmente establecida en todas las convenciones internacionales, bilaterales o plurilaterales de que para la ratificación sólo era necesaria su aprobación  por las cámaras, senados, asambleas o parlamentos de los países contratantes. Pero el General Torrijos, no quiso limitarse a la consideración de dicho acuerdo por nuestra asamblea y elevó la consulta a todos los ciudadanos panameños, convocando al plebiscito mediante el cual, en octubre de 1977, se ratificó el referido tratado por el 66% de la votación a favor y 32% en contra.

Felipe González, se refería a Omar Torrijos como “un artífice de una nueva visión de la política y, en ese sentido, yo creo que fue un personaje único.  Fue un hombre que creyó mucho más en la libertad que en la democracia” y, Jimmy Carter, lo elogiaba diciendo que “para mí el General Torrijos, representó un espíritu nacionalista que estaba basado en los derechos humanos”.

En una ocasión, le escuché a Graham Greene, decir “yo aprendí en éstos años que el sueño de Torrijos, era de una Centroamérica Socialdemócrata que no representará una amenaza para los Estados Unidos, pero que fuera completamente independiente”.

Las transformaciones torrijistas de interés social, como las del trabajo y la vivienda, así como las instituciones creadas durante el régimen de Torrijos, quedaron tan fuertemente conformadas que, si bien se lloró en 1981 la pérdida del líder, los escalones con que éste había construido la nueva sociedad panameña fueron tan sólidos que el pueblo pudo seguir caminando sin caer ni tropezar, no obstante, las muchas circunstancias adversas, la abrumadora crisis económica internacional y la obcecada oposición doméstica.

La desaparición física de Omar Torrijos, en forma aún no muy clara, tomó a nuestro pueblo y sus dirigentes por sorpresa.  Creo que no estábamos preparados para asumir semejante responsabilidad.  A quienes la muerte de Omar, le significó un cambio de condiciones oportuno para desmantelar el proceso de liberación, no estaban desprovistos del apoyo necesario para emprender la destorrijización del país.  Una cronología histórica de los hechos suscitados, confirmaron que el imperio rapaz de los estadounidenses con el apoyo incondicional de la oligarquía criolla sedienta de poder y la sumisión de algunos militares serviles y traidores a sus compañeros de armas, activaron el plan  para la toma del poder.

Algún día, habrá que reseñar la secular intervención del imperio norteamericano, a partir del 31 de julio de 1981, cuyo firme propósito, anunciado en el Documento del Comité de Santa Fe, era asestar un golpe contundente al proceso de independencia liderizado por Torrijos.  El documento elaborado por el Comité de Santa Fe como base de la primera fase de acción del gobierno de Ronald Reagan, calificaba sin ambages a “la dictadura de extrema izquierda, brutalmente agresiva de Omar Torrijos” y añadía que “Panamá, se encuentra bajo el control de un régimen militar de izquierda, el cual, de acuerdo con la CIA, fue el intermediario en la transferencia de armas cubanas y norteamericanas a los sandinistas…”

Estas declaraciones de “la doctrina Reagan” quien inmediatamente asumió el poder en los Estados Unidos de Norteamérica, fueron el marco de referencia en nuestras relaciones a partir de ese momento.

Las sucesivas violaciones de los Tratados Torrijos-Carter, la intervención abierta del embajador norteamericano en nuestros asuntos internos, la financiación de la prensa panameña por fundaciones norteamericanas, el cerco de hambre y las amenazas de presión de medidas económicas, la campaña de desprestigio y el cúmulo de desinformación de la prensa internacional, señalaron el vía crusis  que enfrentó nuestro país, la muerte aún por resolver de Omar Torrijos Herrera y, finalmente, la invasión norteamericana el 20 de diciembre de 1989, fueron las acciones para doblegar a un país que, por la vía de la negociación había construido su auténtica independencia nacional.

Omar Torrijos, con un  sentido premonitorio unos meses antes en Brasil, en ocasión de una reunión de lideres socialdemócratas, señaló a unos periodistas “mi vida ha sido violenta como lo será mi muerte”.  Ese momento, se apartaron los amigos personales como él solía decir, de los amigos conceptuales.  Sus amigos conceptuales mantuvieron sus banderas de luchas independentistas y de justicia social en alto. El partido creado antes de su muerte, se convirtió en el partido más democrático y poderoso del espectro electoral.

En las pasadas elecciones de mayo de 2004, su hijo Martín Torrijos, ganaba por abrumadora mayoría, con el control absoluto de la Asamblea de Diputados y con el 70% de los Municipios del país.  La figura de Omar Torrijos Herrera, en los afiches, su obra y pensamiento por sus logros pasados, se convirtieron en los compromisos inacabados hacia el futuro. Nos dejó un partido doctrinalmente socialdemócrata y electoralmente el más democrático de la sociedad panameña, donde todo se somete a primarias internas con más de 400 mil inscritos de un millón 800 mil votantes que tiene el país.

Amigo entrañable de García Márquez, Graham Greene, José Francisco Peña Gómez, López Michelsen, Felipe González y tantos líderes de África, Asia, América Latina y Europa, que enriquecieron sus conocimientos de un mundo sin fronteras y siempre solidarios con la causa de la independencia nacional de Panamá y plena soberanía sobre el Canal.  Es difícil superar a Omar Torrijos Herrera, en la historia del proceso de liberación nacional de nuestro país y, jamás se escribió tanto a favor de su obra y acción por los intelectuales del mundo sobre panameño alguno en los últimos siglos.  Este es legado histórico de Omar Torrijos Herrera.

En el 25 aniversario de su desaparición física, esta aun por resolver el origen de la mano tenebrosa que activó el plan insinuado en el Documento de Santa Fe que fue el inspirador de la campaña del ex presidente norteamericano Reagan.

En la campaña de 1976 Reagan amenazó con vehemencia diciendo en los canales de televisión de los Estados Unidos: “La Zona del Canal de Panamá es territorio soberano estadounidense al igual que Alaska y los estados creados por la compra de Louisiana, lo compramos y el General Torrijos debe entender que nos vamos a quedar con el”...

En noviembre de 1980 Reagan derrotó a Jimmy Carter con una aplastante derrota y ocho meses más tarde, y en el atardecer del 31 de julio de 1981 muere Omar Torrijos en un accidente de aviación cuando se dirigía a Coclesito.  Las circunstancias del accidente jamás han sido esclarecidas con el rigor que se debe enfrentar la desaparición de un Jefe de Gobierno con liderazgo y presencia en toda Iberoamérica. Hoy lo recordamos con 25 años de silencio.
 

Humberto López Tirone

Embajador de Panamá en España y
Ex-Embajador de Panamá en Portugal y Angola.

 

 
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