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Palabras en la Fundación Omar Torrijos

SAMUEL LEWIS NAVARRO
Vicepresidente de la República
Ministro de Relaciones Exteriores

Ante todo, quiero agradecer la invitación de la Fundación Omar Torrijos para estar hoy con ustedes en esta jornada de reflexión. 

Les felicito por esta iniciativa, ya que se enmarca en la conmemoración de los 25 años de la desaparición física del general Omar Torrijos.

La proyección visionaria de su pensamiento y haber logrado con éxito la negociación entre Panamá y los Estados Unidos para la entrega del Canal y la extinción de lo que fue la Zona del Canal, son aportes muy significativos en el proceso histórico de la construcción de la nación panameña.  

La personalidad de Omar Torrijos trasciende su propio tiempo y su legado es, por ello, imperecedero, y está más allá de su ausencia entre nosotros.

Si bien la integración territorial y soberana de nuestro país fue resultado de la lucha y el esfuerzo de muchas generaciones de panameños, es justo reconocer el papel estelar y la responsabilidad principal de Omar Torrijos de concluir la misión histórica de nuestra independencia definitiva.

Quiero compartir con ustedes el hecho de que en aquella epopeya por la Patria, pude desde muy joven percibir los grandes ideales de Omar Torrijos, los propósitos nobles que guiaron sus acciones y su gran capacidad para concertar diversas fuerzas sociales y unirlas alrededor del gran objetivo nacional por la soberanía.

En mi memoria tengo no sólo un inmenso afecto, sino también un admirable respeto por el ser humano que fue, animado de una resplandeciente vocación de patria.
Generosa fue la vida conmigo porque me permitió tener vivencias tan profundas, verle actuar, compartir situaciones con mi padre Gabriel Lewis Galindo, siempre su leal colaborador observar su creatividad y su talento para organizar equipos en momentos tan trascendentes para Panamá.     

Su personalidad siempre carismática, su espíritu que irradiaba ante todo optimismo y ser, sobre todo, un hombre sin ambiciones personales, son imágenes precisas que tengo de él. 
Al mismo tiempo, pude verle en el centro de acontecimientos complejos, de escala mundial y de igual a igual entre los líderes del tiempo que le tocó vivir y conducir a nuestro país.

Quiero expresarles con esto, que es un privilegio haber podido conocer al general Torrijos, tanto en su dimensión personal como política.   No hay la menor duda de que ha sido el dirigente más humanizado y sensible que ha tenido la República.  

Y que su grandeza, además de la hazaña de recuperar el Canal, también radicó en esa especial capacidad y vocación de estar comprometido con las comunidades humildes del país, de trabajar sin descanso y de estar siempre pendiente de problemas grandes y de problemas pequeños, los cuales, al fin y al cabo, hacen la Patria.  

Esa es, a mi juicio, la magnitud cautivante de su figura y de su obra como estadista.

Ello le otorgó el derecho a entrar en la historia nacional como uno de sus protagonistas decisivos y, desde ese sitial, seguir irradiando una luz en el presente y los tiempos inmediatos y futuros.

A Torrijos hay que agradecerle, en consecuencia, que hoy los panameños, como soberanos, podamos encontrarnos en esta etapa histórica, decidiendo por primera vez y entre nosotros mismos si dotamos al Canal de Panamá de mayor capacidad operativa mediante la ampliación y construcción de un tercer juego de esclusas.
La responsabilidad sobre la ruta interoceánica es absolutamente nuestra.  Por ello, el compromiso es mayor, porque nosotros debemos garantizar en todo tiempo la eficiencia del Canal y continuar siendo una ruta competitiva para sus usuarios.  
Y, además, poner ese Canal al servicio del desarrollo nacional, como un principal motor para avanzar.

Podemos ver claramente que en una gran medida, la visión del general Torrijos se proyecta en el tiempo presente: ser un país independiente que asume ante sí mismo los retos de su futuro. 

Ese es el país que Omar Torrijos quiso y aspiró. 

Esta jornada de reflexión, para honrar el pensamiento del General Omar Torrijos y lo trascendente de su ideario, es también propicia para valorar los principios en los cuales se sustenta la verdadera democracia participativa: ahora todos los panameños tenemos la responsabilidad para decidir el futuro de nuestro más valioso recurso.

Muchos éxitos en el desarrollo de la jornada que ahora inician, en esta Casa de Omar Torrijos, bajo el espíritu y la memoria de un auténtico patriota, de un desprendido y generoso panameño que se ha constituido en guía del pensamiento de muchos panameños como yo.

13 de julio de 2006

 

 
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